Informe sobre la Tierra a los ombrienses

Tierra demasiado hostil para una colaboración

 

Estimados coplanetarios:

Nos alegra estar de vuelta de nuestra misión al planeta Tierra. Este planeta nos parecía prometedor, pero después de visitarlo, quedamos bastante decepcionados con la civilización que encontramos – o mejor dicho el nivel de esta civilización.

La Tierra es sin duda un planeta lindo y podría serlo aún más. Sin embargo, después de analizar las circunstancias, nuestra conclusión es que la Tierra es demasiado hostil como para establecer contactos directos o para montar una colaboración.

El ambiente natural es bastante similar al de Ombra. Pero la manera en que tratan a la Naturaleza es realmente increíble. La tratan como predadores. Los habitantes de la Tierra la maltratan deliberadamente y no invierten lo suficiente para mantener o restaurar la salud de ella. Muchos tierrenses o, por lo menos, una gran parte de sus líderes no parecen entender que le están agotando a la Naturaleza y que, por consiguiente, hipotecan la supervivencia de la Tierra misma.

Muchas actividades humanas siguen causando una contaminación tremenda y, por eso, afectan negativamente la salud de la Naturaleza y los tierrenses mismos. Miles de ellos mueren o resultan enfermos por causa de la contaminación.

La Tierra está dividida en unos 200 países diferentes. Algunos tienen un nivel avanzado de desarrollo económico y tecnológico, mientras que otros son extremamente pobres, por lo que millones de tierrenses mueren por falta o penuria de alimentos o de agua o por la carencia de cuidados médicos básicos.

¿Por qué estas diferencias tan enormes? Durante toda la historia de la Tierra, varias tribus, pueblos, y países se han combatido por varias razones, siendo las principales la propiedad de tierras y de otros recursos, el afán de poder, la explotación de otros pueblos o grupos, la acumulación de dinero y de prestigio, la superioridad religiosa… Estos combates y guerras han llevado a la pérdida de cantidades increíbles de recursos y de gente. La destrucción (de recursos y de gente) continúa aún hoy y parece aumentar. Se desarrollan armas cada vez más destructivas, siendo la creencia dominante que hay que combatir la violencia con violencia. No se hace lo suficiente para combatir las razones detrás de la violencia.

El sistema económico que rige la Tierra, llamado el capitalismo, permite que estas diferencias monstruosas se perpetúen y se intensifiquen. Un grupo limitado de tierrenses puede acumular riquezas enormes, muchas veces gracias a la explotación de otros tierrenses. Muchos de los productos que se venden en la Tierra, son fabricados en países con salarios muy bajos y con una legislación limitada o inexistente con respecto a los derechos humanos o a la protección del medio ambiente. Los trabajadores en estos países trabajan hasta 16 horas por día en circunstancias abominables y lejos de sus familias. Reciben salarios absurdamente bajos en comparación con lo que los consumidores pagan para estos productos.

Mismo en los países dichos desarrollados, las diferencias entre los diferentes grupos de población son a veces astronómicas. Un sistema de leyes y de reglas casi interminable y complicado impuesto por una gran variedad de partidos políticos – más o menos relacionados con estos grupos de población – permite que algunos grupos reciban un “tratamiento preferencial” en comparación con el resto de la población.

Algunos tierrenses pueden ganar centenares de veces más que otros por razones que nosotros, los ombrienses, no pueden entender. Además, algunos tierrenses pueden esconder sus riquezas – a menudo ilícitas – en lo que se llama paraísos fiscales, permitiendo que ellos no paguen impuestos en sus respectivos países de origen, a pesar de que ellos hacen uso de las infraestructuras y servicios en estos países.

Este tipo de diferencias contribuye a tensiones, conflictos y guerras. A la vez, contribuye a la delincuencia, que atinge niveles bastante altos y que es, frecuentemente, increíblemente brutal y cruel.

El sistema de educación en la Tierra parece enfocar más los valores materiales que los valores humanos. Los jóvenes son entrenados para estar adaptados al sistema económico y financiero que está sofocando a la Tierra y a sus habitantes. No se presta suficiente atención a enseñar a los niños a trabajar juntos para construir una sociedad donde todos se respeten y donde todos traten a la Naturaleza con respeto y honestidad. Se les enseña sobre todo a ser competitivos el uno con el otro, lo que crea diferencias enormes, tensiones, conflictos y mucha destrucción.

La Tierra es un lugar muy bonito y la mayoría de su gente es pacífica. Muchos tierrenses cuidan de los otros y de la Naturaleza. A muchos les gustaría que las cosas fuesen diferentes. Sin embargo, el sistema que rige la Tierra – con el sinnúmero de países y tantos intereses divergentes y conflictivos – ampliamente eclipsa o destroza los elementos positivos que hemos podido encontrar el la Tierra.

Todo indica claramente que la civilización en el planeta Tierra no ha alcanzado el mismo nivel que el nuestro. Si los tierrenses siguen compitiendo entre sí y combatiéndose por tantas distintas razones, si no tratan a la Naturaleza con el debido respeto, si no tratan a todos los habitantes con honestidad y cuidado, probablemente nunca alcanzarán el mismo nivel de civilización como nosotros.

Esperamos que la Tierra pronto comenzará a aprender realmente de las muchas lecciones – a veces extremamente horrorosas – de su pasado para cambiar de verdad y formar una sociedad basada en la colaboración y no en la dominación (por razones que rinden la vida de muchos tierrenses inocentes inaceptablemente cruel y mismo letal).

Por eso, no hemos comunicado directamente con los tierrenses, dado que pensamos que les faltan las calidades requeridas para poder establecer una colaboración con ellos. Además, sus sistemas de comunicación no son tan avanzados como los nuestros, dado que su enfoque es bastante diferente y competitivo.

Muchas gracias.

Equipo Misión Ombra Tierra

 

 

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